Impacto: ¿bajó la violencia de género?
Depende de qué se mire, y por eso no basta con el ENDES. La encuesta (autorreporte)
sugiere una caída del total, pero es discutible y se estancó desde 2020. Los hechos registrados dicen otra
cosa: los feminicidios no ceden y las denuncias por violencia sexual casi se duplicaron. Aquí, las
tres miradas juntas —para no quedarse con el dato más cómodo.
1 · Prevalencia por tipo de violencia (ENDES)
% de mujeres · autorreporte de "alguna vez" · ⚠ ruptura metodológica en 2020 (INEI cambió de promedios bienales a años simples)
Contribución, no atribución. La encuesta cae 13 pp (65%→52%) entre 2017 y 2024,
pero el grueso fue 2017–2019 y desde 2020 se estancó (~52–55%). La caída es multisectorial (MP, PJ, Mininter, salud,
educación, sociedad civil), no atribuible solo al MIMP. La violencia económica no la mide la ENDES (corresponde a
ENARES); pero sí se registra en las atenciones de los CEM: unos 620–735 casos al año (ver Producción de
servicios) — el cruce muestra que existe, aunque poco captada. Fuente: INEI–ENDES, Series Anuales 1986–2024, Cuadro 11.1.
2 · Feminicidios y tentativas (contexto)
Casos registrados por año · registro Warmi Ñan · contexto multisectorial
El dato que incomoda: mientras la prevalencia poblacional bajó, los feminicidios no descienden
(oscilan 130–170 al año). La magnitud del problema cede en la encuesta, pero su expresión más extrema se mantiene. Feminicidios =
contexto (investiga el Ministerio Público, sanciona el Poder Judicial), no eficacia directa del MIMP.
3 · Denuncias por violencia sexual (contexto)
Registro PNP/MININTER (INEI) · total y víctimas menores de edad
La otra cara del registro: las denuncias por violencia sexual casi se duplicaron
(5,7k en 2016 → 10,8k en 2024), y más de la mitad son contra menores de edad. Paradoja de registros: más denuncias
puede reflejar más violencia o más disposición a denunciar (mayor visibilización) — no se puede concluir una sola cosa.
Es contexto (PNP/MP), no eficacia directa del MIMP.
Producción de servicios (CEM y Línea 100)
Atenciones de los Centros Emergencia Mujer por tipo de violencia, número de CEM y consultas
de la Línea 100. Registro administrativo (demanda atendida), no comparable con la prevalencia ENDES.
Atenciones CEM por tipo de violencia
Casos atendidos, apilado por tipo
N.º de Centros Emergencia Mujer
Acumulado nacional · solo 5 operan 7×24
Consultas de la Línea 100
Por año · ver caveat de comparabilidad
Dos señales: la violencia sexual atendida se duplicó
(12,8k en 2018 → 32,2k en 2025), mientras el total se estabiliza en ~165k desde 2021. La red de CEM se
estancó en 433 desde 2023 y solo 5 operan 24 horas. En Línea 100 el rótulo cambia entre años y
2024–2025 son cifras de prensa: no comparar linealmente.
Personal y planilla
Cuánta gente trabaja en el sector Mujer, con qué contrato y con qué sueldo (Portal de
Transparencia), más el costo de la planilla mes a mes (MEF). Dos hallazgos: casi todo el personal es CAS
(contrato temporal) y hay una fuerte brecha salarial entre la cúpula y quienes atienden la violencia.
Trabajadores por unidad
N.º de personas · Portal de Transparencia (snapshot 2026)
Rango salarial por unidad
Soles/mes · de más bajo (p25) a más alto · marca = mediana
Gasto de planilla mes a mes
Devengado en personal + CAS, millones S/ · línea gruesa = último año
Precariedad y brecha: el
~99% del personal es CAS (contrato
temporal, sin estabilidad), incluido el programa que atiende la violencia (Warmi Ñan, ~5 500 personas con mediana
S/ 4 364). En paralelo,
7 altos funcionarios (Ley Servir) tienen mediana
S/ 30 000 —unas 7 veces más—
y los máximos llegan a
S/ 57 400 frente a mínimos de
~S/ 1 764 (INABIF). Fuente: Portal de Transparencia
Estándar, vía
Perú Transparente ↗.
Cómo se evalúa el ministerio vs. lo que muestran los hechos
El MIMP y su sector destacan la caída de una encuesta de autorreporte (ENDES). Pero las cifras de
hechos registrados —lo que su propia Ley 30364 define como violencia contra la mujer: física, psicológica,
sexual y económica— no acompañan. La foto favorable la da la encuesta; los registros cuentan otra historia.
Cómo se autoevalúa · encuesta
La foto favorable (ENDES)
- Prevalencia "alguna vez": 65% → 52% (−13 pp)
- Es autorreporte en una encuesta, no hechos registrados
- Ruptura metodológica en 2020; estancada desde entonces (~52–55%)
- La meta oficial se define sobre este mismo tipo de encuesta
Los hechos · registros
La foto real (registros)
- Feminicidios: 130–170 al año, sin descenso
- Denuncias por violencia sexual: +90% (5,7k → 10,8k)
- Atenciones CEM: estables ~165k; la sexual atendida se duplicó
- Meta de violencia reciente (12 meses): real 7,5% (2024) vs. meta 6,0% — no cumple
La interpretación: el único indicador que "mejora" es una encuesta autorreportada, débil y estancada. La
ENDES la produce el INEI (encuesta independiente, estándar internacional): el problema no es el número, sino
que el sector destaque el indicador que le favorece y no los hechos. En los hechos que sus
leyes definen como violencia de género, no hay evidencia de mejora pese a triplicar el presupuesto. Con las
salvaguardas del caso (la violencia es multisectorial y no se puede atribuir causalidad a un solo actor), lo honesto
es decir que no está demostrado que el MIMP haya reducido la violencia de género: ni cumple sus propias metas
de hechos, ni los registros retroceden.
Preguntas frecuentes (metodología crítica)
Por qué algunos datos deben leerse con cuidado — y por qué la "caída" de la violencia no es lo que parece.
Entonces, ¿el MIMP realmente reduce la violencia de género?
No está demostrado. El presupuesto se triplicó, pero los indicadores de hechos
—feminicidios (estancados), denuncias por violencia sexual (+90%), atenciones CEM (sin bajar)— no mejoran. La única
"mejora" es una encuesta de autorreporte (ENDES) que además es metodológicamente débil y se estancó desde 2020. Y en
la meta de hechos que el propio MIMP se fijó (violencia de pareja en 12 meses: 4,8% al 2026), el resultado real
va por encima (7,5% en 2024). Con las salvaguardas del caso (es un problema multisectorial), lo honesto es que no
hay evidencia de que su acción esté reduciendo la violencia de género.
¿El ministerio se evalúa con el dato más cómodo?
Es una lectura razonable. El sector destaca la caída de la prevalencia ENDES —una encuesta de
autorreporte que da la foto más favorable— mientras los registros de hechos (los que sus propias leyes definen
como violencia: física, psicológica, sexual, económica) no acompañan. La ENDES la produce el INEI de forma
independiente; la crítica no es a la encuesta sino a que el sector se apoye en el indicador que le favorece en
vez de en los hechos y en el cumplimiento de sus propias metas.
¿Por qué no confiar en que la violencia "cayó 13 puntos"?
Ese número viene de un solo indicador: la prevalencia total de la encuesta INEI–ENDES
(65,4% en 2017 → 52,0% en 2024). Tiene tres problemas: (1) es autorreporte en una encuesta, no hechos
registrados; (2) mide violencia sufrida "alguna vez" en la vida, muy sensible a la composición de la muestra;
y (3) en 2020 el INEI cambió la metodología (de promedios bienales a años simples), creando una ruptura de
serie. Además, casi todo el descenso ocurrió en 2017–2019 y desde 2020 se estancó (~52–55%). Por eso es un
indicador metodológicamente discutible: sirve como contexto, no como prueba de que la violencia bajó —y menos
de que bajó por acción del MIMP.
¿Qué mide exactamente "violencia de pareja" en la ENDES?
El % de mujeres de 15 a 49 años alguna vez unidas que declaran haber sufrido violencia
psicológica/verbal, física o sexual ejercida alguna vez por su esposo o compañero. No incluye a mujeres no
unidas, no cubre otras formas de violencia de género (acoso, trata, violencia institucional) y depende de que la
mujer reconozca y reporte la violencia en la entrevista. Base: Cuadro 11.1, Series Anuales INEI 1986–2024.
Entonces, ¿qué datos son mejores para evaluar el problema?
Los registros de hechos, que no dependen de autorreporte y no muestran mejora:
feminicidios estancados en 130–170/año (registro Warmi Ñan), denuncias por violencia sexual que
casi se duplicaron (5,7k→10,8k, INEI/PNP) y atenciones CEM estables en ~165k. Cada uno tiene su límite
(subregistro, cambios de definición), pero en conjunto pintan un panorama más crudo que la encuesta.
¿Se pueden sumar feminicidios + denuncias + atenciones en un solo número?
No. Son unidades distintas: los feminicidios son muertes, las denuncias son
denuncias y las atenciones son casos atendidos (una misma persona puede tener varias). Sumarlos
produciría una cifra sin sentido. Por eso se muestran juntos como panel de señales, no como un total.
Más denuncias, ¿es más violencia o más gente denunciando?
No se puede concluir una sola cosa: es la paradoja de los registros. Un alza de denuncias
puede reflejar más violencia, más disposición a denunciar (mayor confianza/visibilización), o
más oferta de servicios que capta casos antes invisibles. Por eso las denuncias y atenciones se presentan
como demanda registrada, no como medida directa de la magnitud del problema.
¿Por qué feminicidios y violaciones son "contexto" y no responsabilidad del MIMP?
Porque son multisectoriales: la investigación la conduce el Ministerio Público, la
sanción el Poder Judicial, y las denuncias las registra la PNP/Mininter. El MIMP previene, atiende y
articula, pero no controla el resultado penal. Se leen como contribución, no atribución: sirven de contexto,
no como nota directa de la eficacia del ministerio.
¿No es injusto medir con conteos absolutos en vez de tasas?
Es una crítica válida y la reconocemos. Los conteos (feminicidios, denuncias) no ajustan por
crecimiento poblacional ni por el hecho de que la Ley 30364 (2015) y nuevos tipos penales elevan las denuncias
mecánicamente. Por eso el argumento no descansa en "subieron X%", sino en que ni siquiera con más registro los
feminicidios (el indicador menos sensible al subregistro) descienden, y en que el MIMP no cumple su propia meta —que
sí está definida como tasa. La normalización por 100 000 es una mejora pendiente y declarada.
¿Cuánto de esto es efecto de la pandemia (2020)?
Parte. 2020 rompió a la vez la serie ENDES, la prestación de servicios (CEM con aforo reducido)
y las denuncias (subregistro y luego rebote). Por eso no atribuimos el estancamiento solo a la gestión: es un factor
de confusión real. Aun así, el estancamiento persiste en 2022–2024, ya sin restricciones, y la meta se incumple en el
último dato disponible.
¿No aplican doble vara: escépticos con lo bueno, crédulos con lo malo?
Es el riesgo que más cuidamos. Los indicadores "malos" también tienen caveats: las denuncias
pueden subir por mayor visibilización (no solo más violencia); los feminicidios del registro del programa pueden diferir
de los del Ministerio Público; y todos son contexto multisectorial, no eficacia directa del MIMP. El punto no es que un
indicador baje o suba, sino que ninguno de los verificables mejora y que el ministerio incumple su propia meta.
¿Qué haría cambiar este veredicto? (falsabilidad)
Lo cambiaría: que los feminicidios muestren una tendencia descendente sostenida; que el MIMP
alcance la trayectoria de su meta PNIG de violencia de pareja; que la cobertura 24h y la descentralización del gasto
mejoren de forma verificable; o una evaluación de impacto con contrafactual que atribuya reducción a sus programas.
Nada de eso está hoy en los datos públicos.
¿Quién hizo esto y con qué método?
Evaluación independiente a partir de datos abiertos oficiales: MEF (presupuesto), INEI–ENDES
(prevalencia), Portal Warmi Ñan/MIMP (servicios y feminicidios), INEI/PNP (denuncias), Portal de Transparencia (personal),
El Peruano (normas). Toda cifra lleva fuente + URL + fecha de descarga (2026-09-08), y el pipeline es reproducible desde el
repositorio público evaluacion-mimp. No representa a ninguna entidad ni al propio MIMP.
¿El presupuesto del MIMP es alto o bajo?
En términos absolutos creció mucho (PIA S/ 426 M en 2017 → S/ 996 M en 2025, +134%) y se
ejecuta casi al 100%. Pero como parte del presupuesto nacional pesa apenas ~0,4%. Ambas cosas son
ciertas: el MIMP no subejecuta, pero su escala frente al problema es pequeña.