Las mujeres son un tercio de quienes conducen el campo peruano. Pero cuando miras quién consigue tierra, crédito, capacitación o asistencia técnica, su presencia cae a uno de cada cuatro. Mientras más fino el corte, más ancha la brecha.
Cada barra es el porcentaje de mujeres entre quienes acceden a ese recurso. La línea marca su peso real como productoras (33,7 %): todo lo que queda por debajo es una brecha en contra.
% de mujeres entre quienes acceden a cada recurso. ENA 2022 (INEI).
Las brechas de género se montan sobre un sector que, en general, accede a muy poco. Datos para toda la pequeña y mediana agricultura (ENA 2022).
La mujer rural trabaja la chacra y además sostiene el hogar (eso lo muestra el Módulo 1). Pero el sistema le entrega menos herramientas para producir.
Si la banca y el propio Estado piden título de propiedad para dar crédito, y las mujeres tienen menos títulos, la brecha se refuerza sola: menos tierra a su nombre → menos crédito → menos capacidad de potenciar su producción.
Poner estas brechas en números da base para pedir presupuesto y programas con enfoque de género en la agricultura —titulación, crédito y asistencia técnica dirigidos a quienes realmente trabajan la tierra.